Saturday, January 16, 2010

colapso sanitario en Haiti

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Autoridades de Haití situaron ayer la cifra estimada de muertos por el sismo que sacudió el país el martes en hasta 200 mil, mientras personal médico extranjero y local lucía rebasado por los cientos de personas heridas, muchas de ellas graves, que buscaban auxilio en hospitales al borde del colapso o en centros de atención y quirófanos al aire libre.
"Hemos recogido alrededor de 50 mil cadáveres y anticipamos que habrán entre 100 mil y 200 mil muertos en total", dijo Paul Antoine Bien-Aime, Ministro del Interior haitiano.

También trataban de salvar vidas a contrarreloj los rescatistas de 24 países, entre ellos mexicanos, que escarbaban entre los restos del 70 por ciento de los edificios de esta capital que se teme se derrumbó, en busca de sobrevivientes.
Según expertos en desastres, una persona sobrevive hasta 72 horas sin agua y sin comida bajo los escombros, por lo que ayer pudo haber sido el último día de esperanza para algunos.
"Las primeras 72 horas son esenciales para encontrar a muchos desaparecidos", advirtió el secretario general de la ONU, Banki Moon. El organismo urgió a concentrar los esfuerzos internacionales en los miles de haitianos que abarrotaban las instalaciones médicas o deambulaban ayer cada vez más desesperados y enojados en busca de alimentos y un lugar para dormir. La ONU estima en 3 millones los damnificados.
Paul Garwood, de la Organización Mundial de Salud, advirtió sobre el peligro de que el agua contaminada desate epidemias, sobre todo de diarreas.
Las deficiencias logísticas y la casi inexistente infraestructura hacían que la abundante ayuda extranjera fluyera a cuentagotas a esta capital, lo cual aumentaba la furia de la población. Saqueadores vaciaron las tiendas de la capital e incluso atacaron una bodega del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, informó una vocera.
El Ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobim, informó del envío a Haití de un cargamento de armas no letales para controlar eventuales disturbios. Brasil coordina las tropas de la misión de paz de la ONU destacadas en el país caribeño.
"Según el Presidente (de Haití, René Preval), con la falta de agua, de combustible y alimentación las personas comienzan a agitarse", dijo Jobim.
El Secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, coincidió en la urgencia de repartir alimentos para evitar la violencia.
Ayer por la tarde, Preval, quien vive y despacha en una gendarmería del aeropuerto, afirmó que su país luce como una zona de guerra bombardeada.
Nahali Faute, una señora de 62 años que convalece en el Hospital General de Haití, vivía en Rua Acacia, a unos 2 kilómetros del Palacio Presidencial. Nada en esa calle quedó en pie tras el terremoto.
Nahali luce mal. Sus ojos están inflamados, tiene las dos piernas rotas y un hombro dislocado.
Grita de dolor cuando se le trata de mover para colocarle sobre un colchón que ocupó otra víctima que falleció.
Los ojos de su hijo buscan respuesta en la gente que pasa junto a su madre.
Al lado de Nahali hay más enfermos. No cuentan ni con agua. Sus heridas son cubiertas con trapos sucios y el sol les cae a plomo.

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