Thursday, April 22, 2010

Los vientos del universo

 

Vientos de una magnitud inimaginable azotan continuamente las galaxias, llevando inmensas nubes de polvo y gas desde el centro hacia el exterior y regulando así la distribución de materia que permite después que se formen estrellas y planetas. Se cree que estos "supervientos" juegan algún papel en la evolución misma de las galaxias, pero la imagen sobre estas líneas indica que hasta ahora los astrónomos habían subestimado claramente la magnitud de este proceso y la cantidad de materia que las galaxias pierden debido a estos fenómenos.
La impresionante escena que aparece sobre estas líneas es el resultado de la combinación de fotografías obtenidas por el telescopio espacial de rayos X Chandra (tonos azulados) con imágenes ópticas del Hubble (tonos verdes y rojos). En ella aparece la galaxia espiral NGC 3079, a 55 millones de años luz de la Tierra, una entre millones y que, a primera vista, no tiene nada de especial.
Sin embargo, NGC 3079 ha sido seleccionada entre miles de otras galaxias para estudiar uno de los fenómenos mas espectaculares (y no del todo comprendidos) del universo: los supervientos que se generan en el centro de muchas galaxias y que, según los últimos datos, juegan un papel fundamental a la hora de determinar su futuro.
Pero volvamos a la imagen. En ella aparecen enormes filamentos formando extrañas "torres" y figuras alrededor de NGC 3079. Esos filamentos son en realidad mezclas de gases templados (cerca de diez mil grados), con otros realmente calientes (diez millones de grados). Gases que también transportan grandes cantidades de otros materiales y que terminan por ser expulsados a las regiones exteriores de la galaxia.
La correlación que existe entre los filamentos templados y los más calientes sugiere que ambos forman parte de un único "superviento" gaseoso que procede del mismísimo centro galáctico y que ha ido abriéndose camino a través del frío cuerpo de la galaxia, abriendo en ella lo que podríamos llamar zanjas, túneles y cavidades de las formas más diversas. En su recorrido, el superviento arranca (literalmente) grandes porciones de gas de las paredes de esas cavidad, los estira, los resuerce y los calienta.
Un superviento como el que se observa en NGC 3079 se origina en el centro mismo de las galaxias, alimentado por la actividad de su gran agujero negro central o por la explosión de supernovas. Y es este tipo de fenómeno el responsable de dispersar los elementos pesados desde el centro a la periferia galáctica, es decir, de distribuir la materia a partir de la cual se formarán después miles de nuevas estrellas y planetas.

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