Wednesday, December 23, 2009

Los planetas de la Via Lactea


 

Mercurio

Mercurio es el planeta del Sistema Solar más próximo al Sol y el más pequeño (a excepción de los planetas enanos). Forma parte de los denominados planetas interiores o rocosos. Mercurio no tiene satélites. Se conocía muy poco sobre su superficie hasta que fue enviada la sonda planetaria Mariner 10 y se hicieron observaciones con radares y radiotelescopios.
Antiguamente se pensaba que Mercurio siempre presentaba la misma cara al Sol, situación similar al caso de la Luna con la Tierra; es decir, que su periodo de rotación era igual a su periodo de traslación, ambos de 88 días. Sin embargo, en 1965 se mandaron pulsos de radar hacia Mercurio, con lo cual quedó definitivamente demostrado que su periodo de rotación era de 58,7 días, lo cual es 2/3 de su periodo de traslación. Esto no es coincidencia, y es una situación denominada resonancia orbital.
 

Venus

Venus es el segundo planeta del Sistema Solar en orden de distancia desde el Sol, y el tercero en cuanto a tamaño (de menor a mayor). Recibe su nombre en honor a Venus, la diosa romana del amor. Se trata de un planeta de tipo terrestre o telúrico, llamado con frecuencia el planeta hermano de la Tierra, ya que ambos son similares en cuanto a tamaño, masa y composición. La órbita de Venus es una elipse con una excentricidad de menos del 1%, prácticamente una circunferencia.
Al encontrarse Venus más cercano al Sol que la Tierra, siempre se puede encontrar, aproximadamente, en la misma dirección del Sol (su mayor elongación es de 47,8º), por lo que desde la Tierra se puede ver sólo unas cuantas horas antes del orto o después del ocaso. A pesar de ello, cuando Venus es más brillante puede ser visto durante el día, siendo uno de los tres únicos cuerpos celestes que pueden ser vistos tanto de día como de noche (los otros son la Luna y el Sol). Venus es normalmente conocido como la estrella de la mañana (Lucero del Alba) o la estrella de la tarde (Lucero Vespertino) y, cuando es visible en el cielo nocturno, es el objeto más brillante del firmamento, aparte de la Luna.
Por este motivo, Venus debió ser ya conocido desde los tiempos prehistóricos. Sus movimientos en el cielo eran conocidos por la mayoría de las antiguas civilizaciones, adquiriendo importancia en casi todas las interpretaciones astrológicas del movimiento planetario. En particular, la civilización maya elaboró un calendario religioso basado en los ciclos de Venus (ver Calendario maya). El símbolo del planeta Venus es una representación estilizada del espejo de la diosa Venus: un círculo con una pequeña cruz debajo, utilizado también para denotar el sexo femenino.
 

Tierra - 1 satélite → Luna

La Tierra es el tercer planeta desde el Sol y el quinto más grande de los planetas del Sistema Solar. Es también el más grande, con más masa y el más denso de los cuatro planetas terrestres (o rocosos) que forman el Sistema Solar. La Tierra se desplaza en una trayectoria elíptica alrededor del Sol, a una distancia de unos 150 millones de kilómetros del Sol. A veces se la conoce como el Mundo o el Planeta Azul.
Es el único planeta del universo en el que hasta ahora el hombre conoce la existencia de vida, millones de especies moran en él. El planeta se formó hace 4540 millones de años, y la vida hizo su aparición en su superficie luego de unos 1000 millones de años. Desde entonces, la biósfera ha alterado de manera significativa la atmósfera y otras condiciones abióticas en el planeta, permitiendo la proliferación de organismos aeróbicos como también la formación de una capa de ozono la cual junto con el campo magnético terrestre, bloquea parcialmente las radiaciones cósmicas, permitiendo la vida en la superficie. Las propiedades físicas de la Tierra, combinadas con su órbita e historia geológica, son las que han permitido que perdure la vida hasta nuestros días. Se especula que la Tierra podrá seguir alojando vida durante otros 1500 millones de años, se prevee que la luminosidad en aumento del Sol causará la extinción de la biósfera para esta época. El volumen de la Tierra es más de un millón de veces menor que el Sol y la masa de la Tierra es nueve veces mayor que la de su satélite, la Luna. La temperatura media de la superficie terrestre es de unos 15 °C.
La Tierra se formó al mismo tiempo que el Sol y el resto del Sistema Solar, hace unos 4540 millones de años. En su origen, la Tierra pudo haber sido sólo un agregado de rocas incandescentes y gases que se aglutinaron en un solo planeta.
 
Luna

La Luna es el único satélite natural de la Tierra. Es el cuerpo más cercano y el mejor conocido. La distancia media entre el centro de la Tierra y la Luna es de 384.400 km. Su diámetro (3.474 km) es un cuarto del terrestre, su superficie es una catorceava parte (37.932.330 km2), y su volumen alrededor de una cincuentava parte (21.860.000.000 km3).
 

Marte - 2 satélites → Fobos, Deimos

Marte, apodado a veces como el Planeta Rojo, es el cuarto planeta del Sistema Solar. Forma parte de los llamados planetas telúricos (de naturaleza rocosa, como la Tierra) y es el planeta interior más alejado del Sol. Es, en muchos aspectos, el más parecido a la Tierra.
Tycho Brahe midió con gran precisión el movimiento de Marte en el cielo. Los datos sobre el movimiento retrógrado aparente (lazos) permitieron a Kepler hallar la naturaleza elíptica de su órbita y determinar las leyes del movimiento planetario conocidas como leyes de Kepler.
Forma parte de los planetas superiores a la Tierra, que son aquellos que nunca pasan entre el Sol y la Tierra. Sus fases están poco marcadas, hecho que es fácil de demostrar geométricamente. Considerando el triángulo Sol-Tierra-Marte, el ángulo de fase es el que forman el Sol y la Tierra vistos desde Marte. Alcanza su valor máximo en las cuadraturas cuando el triángulo STM es rectángulo en la Tierra. Para Marte, este ángulo de fase no es nunca mayor de 42º, y su aspecto de disco giboso es análogo al que presenta la Luna 3,5 días antes o después de la Luna llena. Esta fase, visible con un telescopio de aficionado, no logró ser vista por Galileo, quien sólo supuso su existencia.
 

Júpiter: 63 satélites → Metis, Adrastea, Amaltea, Tebe, Io, Europa, Ganimedes, Calisto, Leda, Himalia, Lisitea, Elara, Ananke, Carm, Pasifae, Sinope...

Júpiter es el quinto planeta del Sistema Solar. Forma parte de los denominados planetas exteriores o gaseosos. Recibe su nombre del dios romano Júpiter (Zeus en la mitología griega).
Se trata del planeta que ofrece un mayor brillo a lo largo del año dependiendo de su fase. Es, además, después del Sol, el mayor cuerpo celeste del Sistema Solar, con una masa casi dos veces y media la de los demás planetas juntos (con una masa 318 veces mayor que la de la Tierra y 3 veces mayor que la de Saturno).
Júpiter es un cuerpo masivo gaseoso, formado principalmente por hidrógeno y helio, carente de una superficie interior definida. Entre los detalles atmosféricos se destacan la Gran mancha roja, un enorme anticiclón situado en las latitudes tropicales del hemisferio sur, la estructura de nubes en bandas y zonas, y la fuerte dinámica de vientos zonales con velocidades de hasta 140 m/s (504 km/h). Se piensa que puede ser una "Estrella fallida" debido a sus grandes cantidades de hidrógeno y helio.
 

Saturno: 59 satélites → Pan, Atlas, Prometeo, Pandora, Epimeteo, Jano, Mimas, Encélado, Tetis, Telesto, Calipso, Dione, Helena, Rea, Titán, Heperión, Japeto, Febe...

Saturno es el sexto planeta del Sistema Solar, es el segundo en tamaño y masa después de Júpiter y es el único con un sistema de anillos visible desde nuestro planeta. Su nombre proviene del dios romano Saturno. Forma parte de los denominados planetas exteriores o gaseosos, también llamados jovianos por su parecido a Júpiter. El aspecto más característico de Saturno son sus brillantes anillos. Antes de la invención del telescopio, Saturno era el más lejano de los planetas conocidos y, a simple vista, no parecía luminoso ni interesante. El primero en observar los anillos fue Galileo en 1610 pero la baja inclinación de los anillos y la baja resolución de su telescopio le hicieron pensar en un principio que se trataba de grandes lunas. Christiaan Huygens con mejores medios de observación pudo en 1659 observar con claridad los anillos. James Clerk Maxwell en 1859 demostró matemáticamente que los anillos no podían ser un único objeto sólido sino que debían ser la agrupación de millones de partículas de menor tamaño.
 

Urano: 15 satélites → Cordelia, Ofelia, Bianca, Crésida, Desdémona, Julieta, Porcia, Rosalinda, Belinda, Puck, Miranda, Ariel, Umbriel, Titania, Oberón.

Urano es el séptimo planeta del Sistema Solar, el tercero en tamaño, y el cuarto más masivo. La principal característica de Urano es la inclinación de su eje de rotación de casi noventa grados con respecto a su órbita; la inclinación no sólo se limita al mismo planeta, sino también a sus anillos, satélites y el campo magnético del mismo. Urano posee la superficie más uniforme de todos los planetas por su característico color azul-verdoso, producido por la combinación de gases presentes en su atmósfera y tiene un sistema de anillos que no se pueden observar a simple vista. Además posee un anillo azul, el cual es una rareza planetaria. Urano es uno de los dos planetas que tiene un movimiento retrógrado, similar al de Venus.
 

Neptuno: 8 satélites → Náyade, Thalassa, Despina, Galatea, Larisa, Proteo, Tritón, Nereida

Neptuno es el octavo y último planeta del Sistema Solar. Forma parte de los denominados planetas exteriores o gigantes gaseosos, y es el primero que fue descubierto gracias a predicciones matemáticas. Su nombre proviene del dios romano Neptuno, el dios de los mares.
Tras el descubrimiento de Urano, se observó que las órbitas de Urano, Saturno y Júpiter no se comportaban tal como predecían las leyes de Kepler y de Newton. Adams y Le Verrier, de forma independiente, calcularon la posición de otro planeta, Neptuno, que encontró Galle, el 23 de septiembre de 1846, a menos de un grado de la posición calculada por Adams y Le Verrier. Más tarde, se advirtió que Galileo ya había observado Neptuno en 1611, pero lo había tomado por una estrella.
Neptuno es un planeta dinámico, con manchas que recuerdan las tempestades de Júpiter. La más grande, la Gran Mancha Oscura, tenía un tamaño similar al de la Tierra, pero en 1994 desapareció y se ha formado otra. Los vientos más fuertes de cualquier planeta del Sistema Solar son los de Neptuno.
 

Plutón: 3 satélites → Caronte, Nix, Hydra
Es considerado como Planeta Enano
En astronomía, (134340) Plutón es un planeta enano del sistema solar que forma parte de un sistema planetario doble con su satélite Caronte. En la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional (UAI) celebrada en Praga el 24 de agosto de 2006 se creó una nueva categoría llamada plutoide, en la que se incluye a Plutón. Es también el prototipo de una categoría de objetos transneptunianos denominada plutinos. Posee una órbita excéntrica y altamente inclinada con respecto a la eclíptica, que recorre acercándose en su perihelio hasta el interior de la órbita de Neptuno. El sistema Plutón-Caronte posee dos satélites: Nix e Hidra. Estos son cuerpos celestes que comparten la misma categoría. Hasta el momento no ha sido visitado por ninguna sonda espacial, aunque se espera que la misión New Horizons de la NASA lo sobrevuele en 2015.
Fue descubierto el 18 de febrero de 1930 por el astrónomo estadounidense Clyde William Tombaugh (1906-1997) desde el Observatorio Lowell en Flagstaff, Arizona, y considerado el noveno y más pequeño planeta del Sistema Solar por la Unión Astronómica Internacional y por la opinión pública desde entonces hasta 2006, aunque su pertenencia al grupo de planetas del Sistema Solar fue siempre objeto de controversia entre los astrónomos. Tras un intenso debate, la UAI decidió el 24 de agosto de 2006, por unanimidad, reclasificar Plutón como planeta enano, requiriendo que un planeta debe "despejar el entorno de su órbita". Se propuso su clasificación como planeta en el borrador de resolución, pero desapareció de la resolución final, aprobada por la Asamblea General de la UAI. Desde el 7 de septiembre de 2006 tiene el número 134340, otorgado por el Minor Planet Center.
Su gran distancia al Sol y a la Tierra, unida a su reducido tamaño, impide que brille por debajo de la magnitud 13,8 en sus mejores momentos (perihelio orbital y oposición), por lo cual sólo puede ser apreciado con telescopios a partir de los 200 mm de abertura, fotográficamente o con cámara CCD. Incluso en sus mejores momentos aparece como astro puntual de aspecto estelar, amarillento, sin rasgos distintivos (diámetro aparente inferior a 0,1 segundos de arco).

Acuicultura

El número de humanos sobre la Tierra sigue aumentando. Cada día, el equivalente a la población de una ciudad pequeña se suma a los 7 mil millones de habitantes existentes. Es evidente que el espacio y los recursos disponibles no soportarán indefinidamente semejante crecimiento. Actualmente, la humanidad se distribuye sobre los continentes, ignorando más del 70% de la superficie del planeta: los océanos. Esta situación deberá cambiar pronto si no queremos tener problemas graves. ¿Es viable “colonizar” los océanos?
No hace mucho jugábamos con la idea de que -de seguir con este demencial ritmo de crecimiento- los humanos pesaríamos en algún momento lo mismo que el planeta en el que habitamos. Dejando de lado semejantes extremos poco probables, lo cierto es que cada vez somos más personas sobre la Tierra, y los recursos disponibles siguen siendo -con suerte- los mismos de siempre. En este momento, la población mundial ha alcanzado los 7 mil millones de humanos. La agricultura tradicional, aún utilizando fertilizantes y agroquímicas de todo tipo, apenas puede proporcionar alimentos para todos. No es ningún secreto que en muchas regiones del planeta se pasa hambre, y aunque no sea solamente consecuencia de la escasez de tierras cultivables, no hay dudas que ese motivo influye en dicha situación.



No es ningún secreto que en muchas regiones del planeta se pasa hambre.


La superficie cultivable se va reduciendo día a día. A pesar de que se talan bosques impunemente para dedicarlos a la agricultura, muchas veces sin los permisos correspondientes y violando los principios más elementales del sentido común, lo cierto es que las urbanizaciones, los primeros síntomas del cambio climático y la degradación del suelo culpa del cultivo intensivo hacen que la cantidad de kilómetros cuadrados cultivable disminuya año a año. Los terrenos “ganados” a las selvas solo son productivos unos pocos años, y luego se transforman en desiertos improductivos. No hay que ser un genio para darse cuenta de que si la cantidad de bocas a alimentar aumenta, y los alimentos disponibles disminuyen, estamos preparando una situación que tarde o temprano nos explotara en la cara. ¿Cual es la solución? Muy simple: o disminuimos la cantidad de habitantes, o generamos mayor cantidad de recursos.





La primera alternativa ha demostrado ser prácticamente imposible de implementar. Tiene buenas posibilidades de éxito en aquellos países que cuentan con un adecuado sistema educativo, en el que sus habitantes están al tanto de los métodos anticonceptivos y comprenden la necesidad de utilizarlos. Pero en la mayoría de los países llamados “en vías de desarrollo”, no solo falla la educación sino que a menudo los interesados siquiera pueden obtener anticonceptivos.

Como sea, la solución pasa por el aumento de la generación de recursos. Hace unos días, la revista BioScience publicó un artículo basado en la investigación de un grupo de investigadores del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) de España, en el que se presentan datos sobre el potencial que posee la acuicultura (agricultura marina) para proporcionar suficientes alimentos para la creciente población mundial. Los autores del informe no ven la pesca intensiva como la opción más importante, debido a que en general agotan las poblaciones de peces silvestres y el tiempo necesario para reponer las reservas no hace otra cosa repetir el modelo que hemos empleado durante años en las tierras.



La idea es “cultivar peces” en el océano.


La idea es “cultivar” en el océano. Las proyecciones expuestas en el informe demuestran que la acuicultura podría multiplicar la producción de proteínas provenientes del mar -generalmente pescados y mariscos- por un factor 20 para el 2050. Esto representaría un gran avance respecto de la situación actual.

Si tenemos en cuenta que “generar” una caloría de origen animal demanda 10 veces más cantidad de agua potable que una caloría de origen vegetal (granos, por ejemplo), producir carne en el mar, donde no hace falta utilizar la cada vez más escasa agua potable, no es en absoluto mala idea. Actualmente, los productos de carne de animales representan sólo el 3,5% de la producción de alimentos, pero requieren del 45% del agua utilizada en la agricultura. Teniendo en cuenta que la demanda de carne aumentará en un 21% entre 2005 y 2015, deberíamos comenzar ya mismo a pensar en alternativas.

Hay muchas razones más que hacen de la agricultura marina algo muy atractivo. El uso del nitrógeno, por ejemplo, es mucho más eficiente en los animales marinos. Por cada kilogramo de carne producido, la acuicultura produce de dos a tres veces menos nitrógeno que la producción de ganado. Desde un punto de vista nutricional, la sustitución de la carne y los lácteos por mariscos y pescados también es muy deseable, ya que estos productos son ricos en componentes saludables, como los ácidos grasos omega-3.
Algunos especialistas ya están pensando en “mudar” la producción de peces desde las costas -sitios que generan la mayor parte de los recursos marinos en la actualidad- a alta mar. Esto tendría la ventaja del espacio disponible y de no interferir con las actividades recreativas que generalmente se dan en las costas. Para ello están desarrollando enormes “jaulas” en las que -a modos de “corrales”- se criarán los peces que alimentarán a la humanidad en los próximos años.



Deberiamos “mudar” la producción de peces desde las costas a alta mar


Obviamente, los océanos tienen mucho más para ofrecernos. Además del alimento, pueden proporcionar la energía eléctrica que la sociedad de las próximas décadas demandará. La fuerza de las olas o los movimientos de las mareas pueden aprovecharse para producir electricidad absolutamente limpia y a un precio mucho menor que poner paneles solares en el espacio. Pelamis, por ejemplo, es un sistema sencillo y barato que puede ponerse en funcionamiento mañana mismo. Las corrientes marinas, verdaderos “ríos” dentro del océano, podrían aprovecharse para mover las aspas de generadores eléctricos submarinos.
Algunos creen que también podría utilizarse la enorme inercia térmica que poseen los océanos como un sistema de “climatización” de los edificios costeros. Dado que el agua del océano está todo el año a una temperatura bastante similar, podría bombearse hacia intercambiadores de calor dentro de los edificios para refrigerarlos sin consumir tanta electricidad. Por supuesto, un sistema de estas características debe ser bien analizado antes de implementarlo, ya que si se hiciese de forma masiva podría modificar levemente la temperatura de las aguas costeras destruyendo sus ecosistemas, aunque parece poco probable.

Desde que hace millones de años dejamos los mares para comenzar a evolucionar en tierra firme hemos aprendido a vivir de la caza y la agricultura. Nos ha llevado siglos desarrollar técnicas de cultivo y cría de ganado como para que miles de millones de humanos reciban su comida cada día. Sin embargo parece que este modelo está llegando al límite de sus posibilidades. Quizás haya llegado la hora de emprender un regreso -al menos en lo que alimentos y energía se refiere- a los orígenes. Cuidando, por supuesto, de no cometer los mismos errores que hemos cometido con la tierra cultivable.

Tuesday, December 22, 2009

Contaminan mas perros y gatos que automoviles

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Las más tiernas mascotas, sean perros o gatos, pueden ser dos veces más contaminantes que un automóvil, según científicos neocelandeses que calcularon la superficie necesaria para producir la carne y los cereales que consumen estos animales. 


El estudio de Robert y Brenda Vale, publicado en octubre de 2009 en la revista New Scientist, provocó las reacciones hostiles de los defensores de los animales domésticos y de sus propietarios. 

En su trabajo, los científicos señalan que para alimentar a Medor, un perro de tamaño medio que come 164 kilos de carne y 95 kilos de cereales anuales, el impacto en el medio ambiente corresponde a una superficie de 0.84 hectáreas. 

En cambio, un vehículo de tipo 4x4 que recorre unos 10 mil kilómetros anuales, teniendo en cuenta la energía necesaria para su fabricación y la utilizada para sus desplazamientos, tiene una huella ecológica de 0.41 hectáreas, dos veces menos fuerte que la del perro. 

Roland Sarda-Esteve, especialista del medio ambiente, explicó que cuando se tiene un animal o un objeto, existe por obligación un precio y una huella de carbono. 

El ingeniero, investigador del laboratorio de ciencias del clima y del medio ambiente estimó, sin embargo, que el uso de un 4x4 es más nocivo en su impacto sobre el clima que un animal de compañía consumidor de carne y cereales. 

Por su parte, los defensores de los animales juzgaron este estudio poco serio.
"A los científicos a veces les gusta divertirse y aquí, visiblemente, se han divertido con las cifras, porque se las puede hacer decir lo que se quiera", reaccionó Reha Huttin, presidenta de la Fundación 30 millones de amigos. 

Huttin también consideró que era peligroso atacarse a las personas que tienen animales con el riesgo de imponer normas, por ejemplo, sobre el tamaño de las mascotas.
Sería, a su juicio, más razonable que cada uno calculara su propio impacto sobre el medio ambiente y haga esfuerzos a diario. 

"Si bajáramos dos grados la calefacción de nuestras oficinas, eso alimentaría a mi gato durante 10 años", señaló con ironía, a la vez que lamentó que el estudio no tome en cuenta la relación afectiva que una al hombre con el animal desde siempre. 

Sylvie Comont, que tiene siete gatos y dos perros, comparte el punto de vista de la presidenta de la Fundación. Vive en una casa de campo, rodeada de animales. 

"No me considero una contaminante", aseguró. "También tengo un Golf y prefiero renunciar a mi coche que a mis animales". 

Según un estudio llevado a cabo en 2008 por Sofres y la cámara sindical de fabricantes de alimentos preparados para animales domésticos, Francia es el líder europeo en posesión de animales, con 7.8 millones de perros y 10.7 millones de gatos. En total, están registrados 60 millones de mascotas en el país.

La Luna Pandora puede ser real

 

 
La Luna de «Avatar» puede ser real
Recreación artística de un hipotéticos planeta gaseoso gigante y su luna parecida a la Tierra, similar a la luna Pandora de «Avatar» / David A. Aguilar (CfA)



 
En la nueva superproducción de Hollywood «Avatar», los seres humanos visitan una luna habitada llamada Pandora. Este lugar, como el satélite natural Endor en Star Wars, es un mundo de ciencia ficción, pero quizás en el futuro, gracias a la misión Kepler de la NASA -capaz de detectar objetos del tamaño de la Tierra-, podamos encontrar de verdad paisajes alienígenas habitables. Si hallamos a los candidatos lo suficientemente cerca, el Telescopio Espacial James Webb (JWST) será capaz de estudiar sus atmósferas y detectar gases clave para la vida como el dióxido de carbono, el oxígeno y el vapor de agua.

«Si Pandora existiera, podríamos encontrarla y estudiar su atmósfera en la próxima década», ha explicado la astrónoma Lisa Kaltenegger, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian (CfA). Hasta ahora, los programas de búsqueda de planetas han descubierto cientos de objetos del tamaño de Júpiter. Se trata de gigantes gaseosos, que son fáciles de detectar, pero que dificilmente pueden albergar vida como la conocemos en la Tierra. Sin embargo, los científicos creen que si una luna orbita alrededor de uno de estos monstruos de gas podría tener más papeletas para convertirse en un lugar apto para la vida. Esto, en el que caso de que el planeta gire en lo que se llama la «zona de habitabilidad» de una estrella, una región suficientemente caliente para que pueda surgir el agua líquida.

Cambios en el tránsito«Todos los planetas de gas gigantes en nuestro sistema solar tienen lunas rocosas y heladas», apunta la especialista. «Algunas de ellas podrían tener el tamaño de la Tierra y una atmósfera». La misión Kepler está encargada de dar con ellas. El primer paso del rastreo consiste en examinar miles de estrellas para buscar planetas que se cruzan por delante. Cuando eso ocurre, se crea un mini-eclipse. La estrella se oscurece tan sólo un poco, pero lo suficiente para que el telescopio detecte el fenómeno. Este tránsito dura tan sólo unas horas y requiere una alineación adecuada.


La Luna de «Avatar» puede ser real
Imagen de Pandora en «Avatar» / FOX


Una vez hallado el planeta, los astronómos pueden buscar sus lunas o «exolunas». ¿Cómo? Su gravedad influye en el planeta y puede retrasar o acelerar su tránsito, lo que revela su existencia. Una vez encontrada, el próximo paso es descubrir si tiene atmósfera. Si la tiene, los gases absorverían una fracción de la luz de la estrella durante su tránsito, dejando una pequeña «huella dactilar».

Kaltenegger ha calculado qué condiciones son las mejores para el examen de las atmósferas en estas lunas. Según dice, Alpha Centauri A, el sistema que aparece en «Avatar», es un objetivo excelente. «Alpha Centauri A es una brillante estrella cercana muy similar a nuestro sol, por lo que nos da una señal fuerte. Sólo necesitamos un puñado de tránsitos para encontrar agua, oxígeno, dióxido de carbono y metano en una luna similar a la Tierra como Pandora», afirma la astrónoma.

«Si la película Avatar está en lo cierto, podríamos dar con una luna así en un futuro cercano».


fuente:abc.es

Greenpeace representó desastre natural




Varios automóviles hundidos en el Lago Mayor de Chapultepec y una réplica del Ángel de la Independencia, 20 activistas de Greenpeace representaron un desastre natural, producto del cambio climático como crítica por concluir la reunión de Copenhague, Dinamarca, sin un acuerdo concreto para el control del cambio climático, lo anterior responde a una escenificación que provocará un incremento de la temperatura promedio del planeta durante el siglo XXI.

Durante la protesta enviaron un mensaje a los asistentes de la 16 Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP- 16), que se celebrará en México con las frases: “Bienvenido-Welcome México” y la demanda: “Políticos: ¡fallaron! ¡Resuelvan su desastre climático!”

En el Lago Mayor de Chapultepec, el coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace México, Héctor Magallón, responsabilizó a los políticos del fracaso en Copenhague, porque sirven a intereses particulares y no a lo que el planeta y la humanidad necesitan.

Fuente

Las galaxias

A gran escala, el universo está formado por galaxias y agrupaciones de galaxias. Las galaxias son agrupaciones masivas de estrellas, y son las estructuras más grandes en las que se organiza la materia en el Universo. A través del telescopio se manifiestan como manchas luminosas de diferentes formas. A la hora de clasificarlas, los científicos distinguen entre las galaxias del Grupo Local, compuesto por las treinta galaxias más cercanas y a las que está unida gravitacionalmente nuestra galaxia (la Vía Láctea), y todas las demás galaxias, a las que llaman "galaxias exteriores".

Las galaxias están distribuidas por todo el Universo y presentan características muy diversas, tanto en lo que respecta a su configuración como a su antigüedad. Las más pequeñas abarcan alrededor de 3.000 millones de estrellas, y las galaxias de mayor tamaño pueden llegar a abarcar más de un billón de astros. Estas últimas pueden tener un diámetro de 170.000 años luz, mientras que las primeras no suelen exceder de los 6.000 años luz.

Además de estrellas y sus astros asociados (planetas, asteroides, etc...), las galaxias contienen también materia interestelar, constituida por polvo y gas en una proporción que varia entre el 1 y el 10% de su masa.
Se estima que el universo puede estar constituido por unos 50.000 millones de galaxias, aunque estas cifras varían en función de los diferentes estudios.

Formas de galaxias
La creciente potencia de los telescopios, que permite observaciones cada vez más detalladas de los distintos elementos del Universo, ha hecho posible una clasificación de las galaxias por su forma. Se han establecido así cuatro tipos distintos: galaxias elípticas, espirales, espirales barradas e irregulares.

Galaxias elípticas
En forma de elipse o de esferoide, se caracterizan por carecer de una estructura interna definida y por presentar muy poca materia interestelar. Se consideran las más antiguas del Universo, ya que sus estrellas son viejas y se encuentran en una fase muy avanzada de su evolución.


Galaxia elíptica NGC 1316
 

Galaxias espirales
Están constituidas por un núcleo central y dos o más brazos en espiral, que parten del núcleo. Éste se halla formado por multitud de estrellas y apenas tiene materia interestelar, mientras que en los brazos abunda la materia interestelar y hay gran cantidad de estrellas jóvenes, que son muy brillantes. Alrededor del 75% de las galaxias del Universo son de este tipo.

Galaxia espiral.
 
Galaxia espiral barrada
Es un subtipo de galaxia espiral, caracterizados por la presencia de una barra central de la que típicamente parten dos brazos espirales. Este tipo de galaxias constituyen una fracción importante del total de galaxias espirales. La Vía Láctea es una galaxia espiral barrada.

Galaxia espiral barrada.
 
Galaxias irregulares
Incluyen una gran diversidad de galaxias, cuyas configuraciones no responden a las tres formas anteriores, aunque tienen en común algunas características, como la de ser casi todas pequeñas y contener un gran porcentaje de materia interestelar. Se calcula que son irregulares alrededor del 5% de las galaxias del Universo.

Galaxia irregular NGC 1427

las Islas Similan

Se conoce como el Mar de Andamán, pero en el área del archipiélago de las Islas Similan, en Tailandia, bien podría llamarse simplemente como el mar esmeralda. Un viaje a las Islas Similan nos transporta a uno de los últimos paraísos sin intervenir por el hombre, además de uno de los mejores lugares de buceo de Tailandia y de todo el planeta. 





 


Entre los viajes más recomendables para realizar en Tailandia, las nueve Islas Similan, un archipiélago casi perdido en el mar de Andamán, al sur del país, es para muchos un lugar de ensueño: toda el área es un parque nacional famoso por sus zonas de buceo. Pero las siguientes imágenes, sirven para demostrar que la belleza desborda tanto arriba como debajo del nivel del agua: 


 

El paisaje inalterado combina playas vírgenes y extrema belleza. Aunque lamentablemente, en algunos puntos de las Islas Similan no es una sorpresa encontrar algo de basura y deshechos que deja el mar, las islas tailandesas son una postal desde cualquier ángulo: 



 

La isla más grande es Ko Similan, un paisaje lleno de formaciones rocosas extravagantes y arrecifes de coral. El resto de las islas son muy fáciles de memorizar: Ko Bon, Ko Bayu, Ko Payu, Ko Miang (dos islas adyacentes), Payán Ko, Ko Payang, y Ko Huyong. Siendo un parque nacional, en la mayoría de las islas no hay ninguna infraestructura turística, apenas unos bungalows y campings. 


 

Las cálidas aguas tropicales, sumamente transparentes, son ideales para practicar buceo y snorkel. Al sumergirnos, las sorpresas no tardarán en aparecer: 






 

Las Islas Similan, están consideradas uno de los paraísos del buceo del planeta. En el lado este de las islas, las pendientes son más suaves y los arrecifes se combinan con bancos de arena, mientras que del lado oeste, las caídas son más pronunciadas junto a formaciones rocosas llamativas. Lo que no falta en ambos lados son extrañas y vistosas criaturas: 






 

Si bien las Islas Similan son un área protegida, es notorio como la falta de controles estrictos ponen en riesgo el equilibrio del ecosistema. Por ello, colaborar con la protección del lugar, respetar las normas y sensibilizar a quienes viajan con nosotros sobre la necesidad preservar, hará que un próximo viaje sea tan estimulante como el primero. 

Para arribar a las Islas Similan, desde las ciudades sobre la costa continental, como Phang Nga, a unos 70 kilómetros, se pueden contratar excursiones de un día. También se puede contratar una noche o dos en alguno de los bungalows de estilo tailandés. Las instalaciones son mínimas, sin electricidad ni las comodidades a las que estamos acostumbrados. Pero la naturaleza nos demuestra como en pocos lugares, que puede resultar nuestro mejor hogar.